miércoles

se llama culpa.

Posted in by Coté Ponce | Edit
Tu no me entiendes...y no necesito que lo hagas, sólo necesito que me tengas paciencia. Sé que soy complicada, ahora mismo tengo un nudo en el pecho y siento las lágrimas a punto de salir. Lo peor es que ni siquiera se porqué...y te hago daño con todo esto. Sabes que la puerta está abierta, que puedes salir en cualquier momento...pero no lo haces, y por eso te amo. No me importaría que no me ames...me conformo con el lindo tiempo que me haz dado, y con todas las cosas nuevas que me haz mostrado. Y aunque ahora mismo tomaras esa puerta, viéndote partir y alejarte, no me quitaría la vida del todo, siento que debo darte las gracias, siento que te mereces una compensación...Tu me haz regalado lo feo y lo bello de ti, me haz mostrado tu mal genio, tus sonrisas y hasta esas cosas que a todo el mundo le da vergüenza, pero que para ti son tan normales. Yo en cambio, siempre he sido muy diferente a ti, y a pesar de lo mucho que aprendo al lado tuyo, y del esfuerzo que hago para que me veas como soy...hay cosas horribles que tal vez...y sólo tal vez...deberías conocer...y luego olvidar.



Seguramente es muy arriesgado seguir escribiendo esto...seguramente ya lo sabes...y seguramente te duele, pero hoy necesito escribirlo en alguna parte, porque lo tengo escrito en la piel, y ya no quiero esas cosas ahí...y por que para variar, me quedo callada, me hago la tonta, "no pienso en nada" o me hago la dormida.


Todavía me acuerdo del olor de la sala y los últimos restos de olor a verano que iban quedando, recuerdo exactamente igual la ropa que llevábamos y hasta los pasos que dí. Tu estabas parado cuando entré, y como era costumbre para mí te miré como alguien que elige las sandías en un supermercado, "es lindo"... No tengo idea si me viste ese día o si sentiste algo por mí, lo que sé, es que hasta ese día martes de abril y a pesar de esa enredadera de inseguridades que ya conoces, yo pensaba que lo sabía todo. Durante muchos años para mí, y mis amigas el "socializar" y coleccionar relaciones de todo tipo era como un deporte, y quien hacía las hazañas arriesgadas, la que iba más adelantada o la que conseguía crear sentimientos en otra persona, era la que se llevaba todos los aplausos.

Como te imaginarás, durante esos años, y hasta poco tiempo antes que nos conociéramos, yo me los llevé casi todos.
¿Por qué siempre te cuento las cosas de la Eva? ¿De los muchos pololos de la Bárbara?...Lamentablemente, no fue porque a mi me asombraran. Te conté todas esas cosas para prepararme, porque nunca creí que iba a sentir miedo de lo que alguien pudiera opinar. Todavía siento miedo...y me arrepiento de hacer todas esas cosas, que pude aprender contigo, para no sentir ese mal sabor cuando me tocas, y ya se lo que se siente, cuando "probamos algo nuevo", pero eso ya está en mi memoria, o cuando pienso que haz sido tu el único que ha mirado más allá de la carne.


Tengo un dolor que punza, por todo lo que he echo, por todas las cosas que hice sin reparar en que algún día llegarías...Y tengo un dolor más fuerte, porque no sé si me perdonarás.